Hay que pensar bien qué necesitamos y cuál será el uso que le demos al vehículo para evitar sorpresas.

En los últimos años, el precio se ha convertido en un aspecto primordial a la hora de adquirir productos y servicios.Por este motivo, los coches de segunda mano han incrementado sus ventas hasta convertirse en la primera opción para muchos consumidores. Sin embargo, comprar un coche usado no es sencillo y es necesario prestar atención a numerosos aspectos antes de tomar la decisión para evitar sorpresas futuras.

1. LA ELECCIÓN DEL COCHE

Parece una obviedad, pero es muy importante tener las cosas claras antes de decantarse por uno u otro modelo. Es el punto de partida y merece la pena pensar bien qué necesitamos y cuál será el uso que el demos al vehículo para evitar sorpresas del tipo “gasta más de lo que puedo asumir, es muy incómodo en viajes largos, no caben las maletas de toda la familia, etc.”.

Algunas de las preguntas que debes hacerte son: ¿diesel o gasolina?, ¿dos, tres o cinco puertas? ¿dinámico o confortable?, ¿sólo para carretera o también para escapadas al campo?, ¿manual o automático?… Hay cientos de opciones, diseñadas para dar respuesta al día a día de casi cualquier conductor. Mejor invertir tiempo en esta fase previa para dar en el centro de la diana y evitar arrepentimientos.

Una de las preguntas clave es si es mejor acudir a una empresa especializada o directamente a un particular. En este último caso es fácil hacer un barrido en internet para encontrar numerosas opciones y, con toda probabilidad, a mejor precio. Los concesionarios suman un margen para hacer negocio, que supone un pico extra sobre la cantidad que suele fijar un particular. Desde este punto de vista, parece mejor recurrir a la venta directa.

El problema es que los vehículos usados a veces esconden defectos, que salen a la luz poco tiempo después de ser adquiridos. En este caso esmejor estar amparado por una empresa especializada, ya que lo más probable es que se haga cargo de la reparación, atendiendo a la garantía que debe ofrecer a sus clientes. Con un particular todo cambia, ya que es más fácil que se desentienda y que haya que recurrir a los tribunales, con todo lo que esto conlleva.

2. OLVIDA LAS PRISAS

 Ser racional en estos casos es fundamental para que la compra no se vea condicionada. Hay que tener las cosas bien claras antes de tomar la decisión.

3. CONOCER LA VIDA DEL COCHE USADO

Tiene que quedar constatado, de alguna manera, cómo se ha usado hasta la fecha, cuántos dueños ha tenido, si ha habido golpes menores o accidentes de cierto alcance, e incluso el historial de revisiones que ha pasado.

4. Quizá no seas mecánico, pero es necesario REVISAR CIERTOS ASPECTOS BÁSICOS, como por ejemplo:

LOS NEUMÁTICOS. Las rajas o grietas apuntan a un uso indebido o a cierta vejez, un desgaste irregular indica que el coche no pisa bien; la fecha de fabricación deja claro cuánto tiempo tienen (en muchos casos no coincide con lo que dice el vendedor); si los flancos están deformados quizá se deba a que el coche ha estado parado un largo tiempo con las ruedas desinfladas.

LOS FRENOS. Es importante comprobar la eficacia de la frenada, así como el tacto del pedal y el estado de discos y pastillas, porque las averías del equipo de frenos no son precisamente baratas.

LA CORROSIÓN. Es el gran enemigo de las partes metálicas. Conviene revisar, palmo a palmo, la carrocería, las juntas y los bajos para ver si hay zonas afectadas por el óxido. Suelen estar especialmente afectados los vehículos que se han movido por países lluviosos o lugares costeros, donde la humedad está siempre presente.

LA SUSPENSIÓN.Prueba a aplicar presión sobre el capó, justo encima de una rueda, y observa cómo se comportan los amortiguadores. Si el coche rebota más de una vez hasta estabilizarse, la suspensión está muy gastada. En este caso, tocaría cambiarla si quieres conducir con total seguridad. Quizá sea un buen momento para rebajar el precio o para pedirle al vendedor que se haga cargo de la sustitución.

LOS CRISTALES. ¿Tienen golpes o fisuras?, ¿están rayados?, ¿funciona el mecanismo de los retrovisores? Todo esto es muy fácil de ver en un instante.

5. LA DOCUMENTACIÓN.

Tras revisar todos los pasos anteriores parece que se acerca el momento de la compra. Ese coche de segunda mano que tanto has analizado, sin duda, encaja con tus preferencias. ¿Qué toca ahora? Otro básico: comprobar que toda la documentación está al día. Es momento de saber si el dueño anterior está al corriente con el pago del impuesto de circulación, con la ITV e incluso con las posibles multas o embargos que pudiera arrastrar. Esto se puede saber haciendo una consulta a la Dirección General de Tráfico.

6. PROBAR EL COCHE.

No admitas un “no” por respuesta. Bien sea con el propietario o bien solo, pero debes darte una vuelta, a poder ser larga. Es el momento de comprobar cómo funciona el motor, cómo se comportan el chasis y los frenos, si hay ruidos extraños y si toda la parte eléctrica hace su papel correctamente. También hay que fijarse en los testigos del cuadro de instrumentos, ya que quizá pueda haber alguno encendido que indique cierta avería. En el caso de que no te consideres suficientemente experto como para saber si todo lo anterior está en orden, estás en tu derecho de pedir que algún especialista de confianza lo haga por ti.

7. EL PRECIO.

Una vez examinado el coche de segunda mano a conciencia hay que ver si el precio planteado es justo. Quizá hayan aparecido defectos que, de no ser asumidos por el vendedor, supondrían un gasto extra.

8. LA COMPRA.

Llega el momento de rematar. La decisión está tomada y hay que firmar el contrato de compraventa por ambas partes. En el caso de haber entregado una señal, exige un recibo de la misma. También debe figurar en el contrato la forma en que se realizará el pago del coche. Todo esto es fundamental para evitar problemas posteriores. En cuanto a la garantía, si bien no es exigible en una compraventa entre particulares, debes saber que el Código Civil establece que el vendedor ha de responder durante un periodo de seis meses de los posibles vicios ocultos que el vehículo pueda esconder en el momento de la compra, aunque no los conociera.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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